“Sobre el estándar y la norma” por J. A. Pascual y E. Prieto de los Mozos.

SOBRE EL ESTÁNDAR Y LA NORMA:

SÍ → Lengua estándar es la forma de la lengua que se impone en un país dado frente a las variedades sociales o locales de la lengua, es el medio de comunicación más adecuado que se emplea comúnmente, generalmente en la lengua escrita y relaciones oficiales. Es “la variedad de intercambio de una comunidad lingüística que está por encima de las lenguas coloquiales y los dialectos y está normalizada y transmitida de acuerdo con las normas de uso oral y escrito correcto. Se transmite en las escuelas y favorece el ascenso social, la lengua utilizada en la comunicación lingüística de los estratos sociales superior e intermedio.

Con esto no nos referimos meramente a una variedad geográfica, el estándar se entiende como una variedad  superpuesta al conjunto de variedades geográficas sociales y estilísticas de la lengua. Es un sistema no natural o instintivo, una especie de lengua ideal, formada por la intersección de variedades diastráticas, diatópicas y/o diafásicas.

La lengua estándar NO es: ni común ni general, no se usa comúnmente ni puede utilizarse comúnmente entre otras cosas porque muy bien sabemos que la aceptación de una norma se manifiesta más actitudes que de realización. El habla de la mayoría de las personas NO está próximo al estándar por mucho que se diga o se haya dicho.

Creación del Estándar → seleccionar la variedad o variedades que pueden tomarse como punto de partida. Es un cruce de una o más variedades geográficas con ciertas variedades diafásicas y sociales. A veces el modelo se construye a partir de la selección de una variedad social y estilística

“La lengua estándar no se crea de repente ni se improvisa, no se puede imponer a los hablantes sino que se conforma e implanta lentamente y el pueblo hablante la va adoptando cuando se la considera útil, rentable, rica y beneficiosa.”

Por lo tanto, para la aceptación de las variables propias del estándar, no nos basaremos en argumentos lingüísticos, sino en razones sociales que dependen directamente de las ideas y actitudes de los propios hablantes, es decir, no se le puede obligar a nadie a adoptar rasgos o pronunciaciones que no son la suya. Las lenguas no son sistemas uniformes, constan de un pasado, tradiciones y relaciones con otras lenguas vecinas o previas, también hemos de tener en cuenta las diferencias sociales que dan lugar a estos diversos registros o tonalidades discursivas y todo ello es un atributo de la lengua y de sus sistemas lingüísticos.

2. La norma:

Teniendo en cuenta el hecho de que una lengua no es uniforme que hay una amplia apertura a la diversidad no cambia o altera sin embargo el hecho de que nos encontremos con unas bases generales tradicionalmente asentadas, es decir, la norma.

A pesar de la ausencia de coincidencia entre los distintos hablantes sobre la norma, hemos de contar con ella, Ignacio del Bosque compara estas normas con las señales de circulación, afirma que puede que sean absurdas pero que ahí están, según él, hay que tratar de entender el idioma y cómo se utiliza, entendiendo también que hay quien se salta las dichas normas o señales de tráfico.


De la misma forma que nos vestiremos de una manera adecuada para asistir a una entrevista de trabajo deberíamos utilizar el uso correcto del lenguaje, muchas personas no son capaces de hacerlo. El lenguaje condiciona  nuestras relaciones sociales.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s